Vuelta a las Kartoffeln

La comida alemana es muy particular. En casi cualquier situación, siempre aparece un elemento recurrente: las patatas, (Kartoffeln en alemán). Ya sean fritas, asadas o cocidas, están presentes en todos los platos. Por supuesto, se usan para acompañar los filetes y las salchichas; se las encuentra uno cuando pide cualquier guiso; incluso si alguien, confiando en poder evitarlas, pide una ensalada, sepa que está equivocado porque no es seguro que lo vaya a conseguir. Desde luego, la imaginación de los alemanes a este respecto es proverbial.
También es proverbial el uso de las salsas. En Alemania, uno puede encontrar salsas de todo tipo: holandesa, mahonesa, ketchup, mostaza y otras salsas más extrañas . Salvo escasas excepciones, es prácticamente imposible encontrar un plato en el que no esté alguna presente. Pero hay algo más : a los alemanes les suele gustar mezclar las salsas, y lo hacen con arte… si te gusta encontrarlas por todas partes claro. Supongo que esta forma de comer está muy relacionada con el clima tan frío que requiere comidas contundentes. Y aún una última cosa: a mediodía no esperes que te pongan pan para comer. Las patatas sirven para sustituir al pan.
Viene esto a cuento porque ahora he vuelto a Paderborn, y estoy volviendo a soportar estoicamente todos estos padecimientos gastronómicos. En donde yo vengo, Navara, se como muy bien y necesito un tiempo de aclimatación.

Pero Paderborn tiene muchos atractivos. Uno de ellos es la gente, su amabilidad con los estudiantes internacionales compensa de largo el asunto Kartoffeln

Otro atractivo, especialmente importante para mí, es que en Paderborn se puede disfrutar de muy buena música en los actos litúrgicos que ahora en estas fechas abundan.
Y es que en Paderborn probablemente es en la Catedral donde mejor música se puede escuchar. La elección del repertorio es muy cuidadosa, y el nivel musical suele ser de muy bueno para arriba la mayor parte de los casos. Además, añadamos a esto la presencia de un órgano como es debido, en el que el organista tiene posibilidad de hacer prácticamente lo que quiera. Desde luego, muy recomendable.
A propósito del repertorio, quiero hacer aún una reflexión. Se conocen ya las piezas que se van a tocar durante los Oficios de todos estos días. Hay música de muchas épocas y estilos, pero destaca la presencia en la ceremonia del Viernes Santo de mucha música renacentista. Hasta aquí todo normal. Pero es que también se acuerdan de nuestra polifonía del Renacimiento, porque se van a cantar varios motetes de Tomás Luis de Victoria. Algunos responsables de música de catedrales españolas importantes podrían tomar nota de esto.
Por lo demás, yo estaré en Paderborn hasta el domingo, y luego me voy a Berlín. Allí tengo entradas para escuchar a Barenboim el “Tristán” completo. Por supuesto, tendrás cumplida información acerca de mis impresiones.
Entretanto, puedes curiosear por aquí, ver mi artículo sobre “Carmen” de Bizet y comprobar que, en la sinopsis argumental, hay un detalle incorrecto que se me escapó a mí por pura torpeza. Por supuesto, voy a repararlo… Pero antes te voy a dejar tiempo para buscarlo y para que me demuestres tu perspicacia.

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