Dos formas de ver el Sábado Santo

Mercado en la Plaza de la Catedral Paderborn

La Merkel felicita la Pascua con los típicos huevos decorados

Cartel, con forma de huevo de pascua, del Partido Socialista pegado al suelo

Esta mañana ha sido muy soleada en Paderborn. No es algo muy común, y los paderbornienses han salido en masa a la calle. Sumemos a esto que es Sábado Santo, y que por tanto, como todos los sábados, hay mercado en la plaza.

Los partidos políticos aprovechan para hacer campaña electoral. Los cristiano-demócratas nos felicitan la Pascua y nos regalan los tradicionales huevos de pascua, que aquí siguen siendo costumbre. Los socialdemócratas pegan carteles en el suelo con forma de huevos de Pascua con sus propias consignas. Por último, añadamos que hoy hay carreras populares, que han terminado esta tarde con una media maratón.

Por mi parte, yo he quedado esta mañana con una amiga mía que es de Paderborn pero vive y estudia en Viena. Ella estudia Musicología y es cantante. Le interesa especialmente el español porque, además, le gusta la zarzuela. Hemos estado hablando básicamente sobre música en general. Hemos bromeado sobre una producción de “Carmen” de Bizet en Bielefeld que situaba la acción de la obra en una estación de tren. Hemos hablado bastante despreocupadamente sobre nuestras pequeñas “disputas” musicales, especialmente en lo que se refiere a Puccini, en un clima tan animado como el de la propia ciudad en esta alegre mañana.

Sin embargo, a la vuelta al apartamento donde estoy escribiendo me encuentro con que Radio Clásica ha programado en “El mundo de la fonografía” otra forma de ver el Sábado Santo.
Nada más empezar, el “Cuarteto para el fin del tiempo” de Messiaen, que me ha impedido emprender la reseña de este artículo varios minutos. La obra tiene una lectura de mayor impacto aún escuchada un día como hoy. Esta reflexión que el compositor francés se permitió hacer sobre la existencia humana tiene un poder místico muy pocas veces logrado en la Historia de la Música. La historia es bastante bien conocida: el maestro francés fue hecho prisionero por el ejército alemán y llevado a un campo de concentración en Gorlitz (hoy Polonia). Allí, en condiciones bastante miserables, compuso esta genial obra basándose en textos procedentes del Apocalipsis. Es una de esas obras imprescindibles para estos días.

Pero aún hay más: justo después del “Cuarteto” de Messiaen, está sonando en estos momentos la “Segunda Sinfonía” de Mahler, más concretamente el primer movimiento. Otra obra de tránsito: desde los ritos de la muerte del comienzo hasta el apoteósico final coral con la “Oda a la Resurrección”. Además, la interpretación es una nueva grabación de Lorin Maazel, que promete mucho a juzgar por lo que estamos escuchando hasta ahora.

Son, por tanto, dos formas distintas de afrontar el Sábado Santo. A ninguna de ellas nos debemos sustraer, de vez en cuando es bueno experimentarlas. Simplemente aprovecho aquí para, ya que estamos, hacerte estas dos recomendaciones musicales, que a buen seguro te tendrán un rato entretenido pensando en estas cosas… O tal vez no: son dos obras que se pueden (y deben) disfrutar sin sus connotaciones extramusicales. Tú decides a ese respecto.

Tenéis fotos del ambiente de Paderborn en otra página de la cabecera que espero que hagan justicia del sentido comercial de los alemanes, tema del que trataré en otra ocasión.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en ALEMANIA. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s