Una “Décima” de Shostakovich muy ortodoxa

La temporada de la Orquesta Filarmónica del Norte de Alemania sigue su curso. Además, la parte final de temporada es especialmente intensa. En apenas seis semanas, hay tantos conciertos como los que se producen entre Octubre y Diciembre, una asimetría que no deja de ser curiosa. También es interesante que, aquí en Paderborn, también se espere con muchísimo interés la presentación de “Carmina Burana”, (¡qué casualidad!) que tendrá lugar en dos semanas.Pero antes de eso corresponde comentar lo que ocurrió ayer en el Paderhalle, que no fue en modo alguno despreciable.
La primera parte fue ocupada por entero por la “Sinfonía número 101” de Haydn. La obra se planteó a tiempos más o menos rápidos, con excepción del minueto que sí fue llevado al tiempo habitual de Jochum, por ejemplo. Como siempre en estos casos, quedó clarísima la estructura general de la obra, pero se perdió la vertiente humorística que generalmente solemos asociar al compositor. Con todo, más que esto último, yo habría preferido que el segundero del reloj del segundo tiempo hubiese corrido con mayor lentitud. ¿O a lo mejor es que eso es un reflejo de nuestra sociedad, en donde el tiempo corre con tanta rapidez? En todo caso, aplausos bastante moderados. Telón.

La “Décima” de Shostakovich sonó con bastante ortodoxia. El primer movimiento sonó con su carácter enigmático, y los clímax tuvieron el poder y la fuerza deseados. El segundo movimiento, como siempre, sonó a música fílmica, con el grado de enloquecimiento preciso. En el tercer movimiento, el anagrama del D-S-C-H fue expuesto con naturalidad, como quien no quiere la cosa. De esa manera, tanto en ese movimiento como en la introducción del cuarto, se planteó el clima enigmático preciso. Hasta aquí, una interpretación modélica, en la mejor tradición de los amigos de Shostakovich (Rostropovich, Kondrashin, Barshai).
Con todo, lo más discutible de la interpretación de la sinfonía fue el Finale. Fue llevado a un tempo moderadamente rápido, que a la postre trajo ventajas e inconvenientes. La ventaja es que, al no correr, el director se pudo centrar en mostrar detalles muchas veces ignorados, (ese clarinete y esa trompeta contestatarios en las primeras exposiciones del tema principal). El inconveniente es que, al menos el final, a mí personalmente me pide un tempo más rápido, un final más enloquecido, si se quiere más circense, al estilo FranÇois-Xavier Rot el año pasado en Pamplona. Pero la capacidad de esta orquesta no es tampoco excesiva, con lo cual con un tiempo más lento se asegura que se puedan escuchar todas las notas. Por cierto, la respuesta orquestal fue muy buena a lo largo de toda la obra, admitiendo que las trompas no lo pasaron especialmente bien en el clímax del primer movimiento. Aplausos más intensos que tras la sinfonía de Haydn, pero no tan intensos como en las actuaciones con solista

En general, se puede decir que fue un concierto muy interesante…, en espera del otro “Carmina Burana” de dentro de dos semanas.

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