La locura del fútbol también en Alemania

Solemos pensar que los alemanes, en materia deportiva en general y futbolística en particular, están por así decir “por encima del bien y del mal”. De los que viven al Este del Rhin se suele decir que son equilibrados, racionales, fríos, distantes. Uno imagina que viven el deporte en la intimidad, y eso se ve refrendado cuando, por ejemplo, la victoria del Bayern de Munich en la Liga de Campeones prácticamente no se celebra…, como no sea en la propia Munich, por supuesto.
Además, el fútbol no tiene tanta presencia en los medios de comunicación como en España. No se encuentra a lo largo del año un programa tipo “Carrusel deportivo” u otros similares, en los que se pueda escuchar la liga alemana en su conjunto. La propia estructura de las emisoras de radio no lo favorece, porque prácticamente no hay ninguna emisora nacional alemana. Los comentaristas de las televisiones que retransmiten los partidos del Mundial, todo hay que decirlo, son bastante sosos. En todo momento parece como si no estuviese pasando nada. Prácticamente no comentan el partido; no sé si eso se debe a las famosas vuvucelas, pero me temo que no es esa la razón.
Sin embargo, llegan los mundiales de fútbol y parece como si los alemanes se hubiesen vuelto locos. Durante estos días, se puede observar cómo los alemanes ponen la bandera de su país en los coches. Los escaparates se llenan de todo tipo de accesorios (puedes encontrar desde camisetas hasta pendientes) que llevan la bandera alemana acompañada de otros motivos relacionados con el fútbol, En la calle, hay distintas pantallas gigantes donde se pueden ver los partidos del Mundial. El pub de la Universidad se llena para ver los partidos, incluso aunque Alemania no esté jugando.
Por supuesto, los ánimos de los alemanes dependen en gran medida de los resultados. El domingo pasado, tras el 4-0 contra Australia, hubo una gran manifestación de júbilo colectivo en el centro de la ciudad. Los conductores hacían sonar las bocinas en los coches, y los alemanes celebraban la victoria en las calles. No era para menos: Alemania había hecho un gran partido, y había ganado muy fácilmente. Con todo, Australia ha vuelto a demostrar hoy que es un equipo bastante mediocre, con lo cual no había verdaderas razones para tanta explosión de alegría.
Ni que decir tiene que el miércoles se vivió el partido de España con mucha intensidad. Había mucha expectación antes del partido de España. Más que nada por saber qué iba a ser capaz de hacer la actual campeona de Europa y la que, para muchos, es la gran favorita para apuntarse el campeonato. El gol de suiza se recibió con alegría por parte de los alemanes, sin duda pensando que se librarían así de un posible rival peligroso.

Ayer, sin embargo, las cosas cambiaron. Alemania perdió el partido de la segunda jornada con Serbia. Además, aquello pudo haber terminado en una posible “ruptura” de relaciones diplomáticas entre Paderborn y Pamplona.
En el minuto 36 de partido, el delantero Klose fue expulsado por doble tarjeta amarilla. La primera de las dos, según parece, era justificada, pero la segunda tarjeta amarilla debía de ser una falta táctica, de las que normalmente sólo se pitan en la Liga española. Todo esto no tendría nada de particular, si no fuese porque el árbitro era navarro, (pamplonés para más señas), y respondía al nombre de Undiano Mayenco. La televisión alemana se encargó de recordar el dato, para que los teleespectadores lo recordaran bien.

Poco después, Serbia marcó el primer y único gol del partido. Aunque al final Alemania tuvo un penalty a su favor que no supo aprovechar, sigue habiendo cierto descontento (probablemente legítimo) con la actuación arbitral.

Por la tarde, yo tenía que tocar en una recepción en el Ayuntamiento de Paderborn. Al llegar a la plaza, bastante tiempo antes, me encontré con una banda tocando polkas, supongo que tratando de consolar al pueblo. De hecho, una señora manifestaba su desconcierto: ¿cómo podían tocar música alegre, cuando Alemania acababa de perder el partido? Ya dentro de la sala de recepciones, el alcalde me saludó recordándome la mala actuación de Undiano Mayenco.
Luego, comenzó la recepción y tomó la palabra el alcalde. Como yo debía actuar al comienzo, él me presentó. Empezó diciendo que yo era un estudiante de la ciudad hermana de Pamplona…, y entonces hubo un conato de habucheo en las últimas filas de la sala. Afortunadamente, musicalmente las cosas fueron mejor y creo que logré volver a colocar el honor pamplonés en su sitio.
Y aquí seguimos, disfrutando del Mundial. Desde aquí, deseamos lo mejor para la selección alemana, por supuesto siempre y cuando no colisione en intereses con los de la selección española. De momento, veremos si logra clasificarse para octavos, y cómo siguen los ánimos de los alemanes. Supongo que, a medida que pasen rondas, se meterán aún más en el Campeonato…, aunque parece imposible.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en PADERBORN-PAMPLONA. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s