Haydn, Mozart y Beethoven por la Sinfónica de Navarra

Sobredosis clásica

Viernes, 14 de Octubre de 2011. Auditorio y Palacio de Congresos Baluarte de Pamplona. Orquesta Sinfónica de Navarra. Antoni Wit, director. Franz Joseph Haydn: Sinfonía número 88 en Sol mayor, Hob. I número 88, (1787). Wolfgang Amadeus Mozart: Sinfonía número 41 en Do mayor, KV 551, (Júpiter), (1788). Ludwig van Beethoven: Sinfonía número 1 en Do mayor, Op. 21, (1800). Temporada de abono de la Orquesta Sinfónica de Navarra 2011-12.

“Vive tu siglo, pero no seas su criatura. Dales a tus contemporáneos, no lo que piden, sino lo que necesitan”. Friedrich von Schiller (1759-1805).

Querido amigo Ludwig:
Antes que nada, te debo una disculpa, porque llevaba demasiado tiempo sin escribirte. Ocurre que aquí, en la tierra, tenemos todos muchas preocupaciones. La crisis nos vuelve a soltar una de sus acometidas, y estamos hartos de oír hablar de cosas a las que tú siempre permaneciste ajeno, como la deuda soberana y el sistema financiero. Tus ideales, en tus tiempos, eran mucho más elevados y no entendían de esas cosas. Por otra parte, en nuestra ciudad se ha abierto un nuevo edificio para el Conservatorio, aparentemente muy funcional, muy moderno, pero que no acaba de resolver toda la cuestión… En fin, estamos todos llenos de ocupaciones. Pero hasta ayer llevaba bastante tiempo sin escuchar una obra tuya en concierto, y creí que debía aprovechar esta oportunidad para contarte algunas cosas.
En nuestro tiempo, padecemos de un síndrome que apenas tú llegaste a intuir en tu época. Llevamos los últimos dos siglos de nuestra Historia redescubriendo la música del pasado. Tu colega de la siguiente generación, ese tal Felix Mendelssohn del que habrás oído hablar, al dar a conocer a Bach a sus contemporáneos difícilmente sabría la que estaba armando. Ahora tus obras se interpretan, Ludwig, al igual que las de muchos otros compositores que murieron antes de 1950, pero los compositores actuales no reciben ninguna atención. Para la mayoría del público, las obras actuales son un secreto arcano comparable al que para tus contemporáneos fueron tus últimos cuartetos de cuerda. Es como si en tu época, los madrigales de Gesualdo y los motetes de Palestrina se escucharan por todas partes…
Buena muestra de ello es lo que ocurre con nuestra Orquesta Sinfónica de Navarra. Después de unos años de apertura con bastantes obras de nuestro tiempo, nos hemos cerrado en banda y este año disfrutaremos de una programación, llamémosle “tradicional”. Entiendo que cuando hayas leído la ficha, habrás pensado en lo aburridos que nos mostramos al escuchar siempre las mismas obras…, y yo creo que tienes razón. Pero poco más puedo hacer al respecto que escribirlo aquí. Afortunadamente, en este caso se contaba con un buen director, honesto, leal, humilde y conocedor de la materia, que logró que el concierto tuviera sentido.
Se abrió el programa con la Sinfonía número 88 de tu maestro Haydn, una obra que tú conoces bien. La solemne introducción lenta, el magnífico tiempo lento, las resonancias populares del Minueto…, están claras. Digo esto para aquellos despistados que no la hayan escuchado aún, que no serán muchos. Antoni Wit hizo una lectura de viejo profesor, de tiempos en general lentos y solemnes. Fue un enfoque serio, contenido, y desde luego de gran elegancia. Si acaso podía haberse deseado un tiempo algo más rápido en el segundo movimiento, (para algo es un Andante, y no es cuestión de ahogar al oboísta), y un poquito más de sentido del humor, especialmente en el Finale, tomado con bastantes prevenciones. Pero la verdad, poco más se puede discutir, porque no hubo gestos de cara a la galería, la forma quedó clara y la bonhomía haydniana nunca se perdía. El público lo agradeció en consecuencia.
Creo que Wit se sintió mucho más cómodo en la sinfonía de Mozart. En esa obra, el polaco pudo aprovechar los fuertes contrastes entre los temas para lograr una lectura de gran dramatismo y elocuencia. El primer movimiento, en ese aspecto, fue un recital de separación entre temas resolutivos y líricos, con gran énfasis en los primeros. De hecho, casi parecía que la obra la habías escrito tú… Tal era el temperamento que desprendía. El segundo movimiento hizo honor, ahora sí, a su indicación de tempo, porque se llevó a tempo andante y resultó evidentemente muy cantábile. El Minueto fue bien llevado, y el Finale fue una gran demostración de control dinámico, gestionando muy bien los pasajes fugados, que no son pocos. En conjunto, como digo, mejor aún que la sinfonía de Haydn.
No está de moda destacar los contrastes de tus sinfonías. Ahora parece que tocar tus obras demasiado lentas o con demasiadas licencias, se queda “fuera de estilo”… En fin, ¿qué me vas a contar tú, que rompiste con todos los tabúes musicales de tu tiempo? Pero sí es verdad que cuando escribías la primera sinfonía, aún no te habías desmelenado del todo. Wit hizo una lectura mozartiana de la obra, muy transparente, sin destacar en exceso los contrastes dramáticos. Pero sí se cuidó de dar el carácter correcto al Scherzo, (¡Dios mío!, ¿por qué demonios indicaste Minueto en la partitura?), y aquí sí que apareció el sentido del humor que echaba de menos en Haydn. Los trompistas no estuvieron bien en algún momento del Andante, (sí, sí, hoy como ayer, la trompa sigue siendo difícil de afinar), pero en general tanto en esta obra como en lo demás, la respuesta orquestal fue buena.
No sé si te alegrará saber que las tres obras fueron muy aplaudidas. Me consta que, en tu última época, no te gustaba el éxito de público… ¡Si es que siempre he creído que viviste en la época incorrecta! Pero insisto: estamos tan llenos de preocupaciones, que sólo tu música y la de los tuyos parece quitárnoslas, al menos a la mayoría de los mortales. Ya sabes que yo estudio tus obras constantemente, que de hecho estoy examinando un nuevo ciclo de tus sinfonías que no tardaré en comentar aquí… Pero me fastidia tener que limitarme a un repertorio reducido de obras que todos conocemos, y que no me pueda dejar sorprender por obras actuales o menos conocidas. Otras orquestas que actúan aquí sí lo están haciendo, pero no siempre tengo oportunidad de poderlo escuchar…
En fin, supongo que ya estarás harto de mis lamentaciones de Jeremías, y creo que es preferible que no malgaste el poco humor que te pueda quedar. Disfruta de la música de los coros y de las orquestas celestiales, ahora que sí las podrás oír…, y envía saludos de mi parte a Haydn, a Mozart y a todos los que estáis por ahí arriba, “a salvo de temor y aflicción”.
Hasta pronto,

Xabier

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