Ser ciego

Ser ciego es un reto continuo porque me obliga cada día de mi vida a adaptarme a un mundo que está preparado para los que ven.
Las personas zurdas lo tienen todo más dificil en un mundo en el que todo está pensado y hecho para la mayoría diestra. Quienes tienen su mayor habilidad en la mano derecha no se topan con la misma cantidad de obstáculos que, a diario, deben superar los que operan mejor con su mano izquierda.
En una ocasión escuché que este esfuerzo continuo podía suponer hasta 7 años de esperanza de vida. No quiero ni pensar cuantos años de vida nos puede suponer eso a las personas ciegas.

Pensando en positivo: no podemos dejar pasar la vida sin más, habrá que aprovecharla a tope para compensar. Los ciegos podemos hacer muchas más cosas que las que la gente generalmente imagina, si cuenta con un poco de apoyo. Tu apoyo.

Para empezar te diré que a veces se tiene una idea equivocada de las aptitudes del ciego, de sus limitaciones y de sus posibilidades. Tanto en positivo como en negativo. Hay personas que piensan que como no vemos tampoco pensamos y otras que creen que el resto de nuestros sentidos nos confieren poderes excepcionales. Y no es cierto ni lo uno ni lo otro.

No hace falta que me arrastres. Solo déjame que sea yo quien me apoye en ti.

Piensa como serias tú si dejaras de ver. Para compensar tu torpeza te concentrarías más, pero tu coeficiente intelectual no cambiaría. Para obtener más información de todo lo que te rodea prestarías más atención a los demás sentidos, pero no adquirías poderes sobrenaturales. Tendrías más miedo, pero lo superarías para poder vivir, porque si te quedas bloqueado y te encierras en casa tu vida se limitaría.

¿Te haces una idea verdad? Vale, pues lo mismo me ha pasado a mí. Soy más vulnerable que los otros chicos de mi edad que ven, necesito ayuda porque hay muchas barrenas arquitectónicas y también sociales que son más difíciles de superar. Tengo que adaptarme y lo hago porque me compensa vivir, aunque tenga que asumir más riesgos.
En realidad asumo diferentes riesgos: para mi es cruzar una calle con mucho tráfico, para otros conducir un coche a toda velocidad después de haber tomado unas copas. La diferencia es que yo no puedo evitar lo primero, mientras que los demás si pueden evitar lo segundo.

Para que te entienda, mejor me lo cuentas....

También tengo que decir que es distinto quedarse ciego cuando eres adulto que cuando eres pequeño.
Tanto una situación como otra tienen sus ventajas y sus inconvenientes.
Si te quedas ciego siendo adulto tienes que adaptarte a una nueva situación pero también has adquirido mucha información durante los años que tenías vista. Información que te va a servir de mucho toda la vida.
Si te quedas ciego siendo niño esa información te falta y lo tienes todo por aprender.

Por eso la ONCE en su esfuerzo por resolver los problemas de las personas que tienen problemas visuales editó hace un tiempo en colaboración con el humorista A. Mingote una guía en la que describe posibles situaciones en las que la persona ciega es protagonista y a mi me parece una buena forma de solicitar tu ayuda.

Durante varios días publicaré entradas que espero que te gusten .

De todas formas lo mejor es comportarse con naturalidad, es lo que más agradecemos.

Cuando hay poco espacio voy mejor detrás de ti

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